El estoicismo y la felicidad del indiferente

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La singular felicidad

Muchas personas buscan la felicidad en sus vidas, pero muy pocas se paran un poco a reflexionar sobre ella ¿Qué es la felicidad? Para algunos es la tranquilidad, disfrutar del tiempo con sus seres queridos, tener mucho dinero, tener tiempo libre, etc.

Está más que claro que cada uno tiene una visión diferente sobre la felicidad, y eso no está mal, pero así como se tiene un concepto, se puede tener otro que este más acorde a la realidad y que de hecho nos acerque más a ese estado de tranquilidad que tanto anhelamos.

En este breve artículo hablaré un poco de como el estoicismo puede ser una herramienta para encontrar una verdadera felicidad.

Primero que todo, es esencial hacer referencia a la eudaimonia, un término griego del cual se podría derivar lo que conocemos como felicidad. La eudaimonia, en palabras sencillas, es vivir en armonía con la naturaleza del universo, lo cual lleva inevitablemente a un estado de paz interior, que según muchas tradiciones espirituales es la felicidad verdadera.

Eudaimonía (griego: εὐδαιμονία /eu̯dai̯moníaː/) es un término griego comúnmente traducido como felicidad, bienestar o vida buena; también se ha propuesto «florecimiento humano» o «prosperidad» como su traducción más precisa. – Fuente

El estoicismo es una escuela filosófica fundada por Zenon de Citio en el 301 a. C. De los filósofos más conocidos de esta escuela podríamos mencionar a Epicteto, Séneca y Marco Aurelio.

¿Por qué el estoicismo?

Esta filosofía se basa principalmente en vivir una vida guiada por los principios de la virtud y la razón, sin excesos, sin vicios, viviendo conforme con el momento presente, ocupándonos solamente de aquello que podemos controlar y aceptando aquellas circunstancias que están fuera de nuestro control.

«A todas horas, preocúpate resueltamente, como romano y varón, de hacer lo que tienes entre manos con puntual y no fingida gravedad, con amor, libertad y justicia, y procúrate tiempo libre para liberarte de todas las demás distracciones. Y conseguirás tu propósito, si ejecutas cada acción como si se tratara de la última de tu vida, desprovista de toda irreflexión, de toda aversión apasionada que te alejara del dominio de la razón, de toda hipocresía, egoísmo y despecho en lo relacionado con el destino. Estás viendo cómo son pocos los principios que hay que dominar para vivir una vida de curso favorable y de respeto a los dioses, Porque los dioses nada más reclamarán a quien observa estos preceptos.»

Tenemos 24 horas al día, de las cuales dormimos entre 6 a 8h horas, despertamos al rededor de las 6:00 y 10:00 horas, muchos trabajamos casi 8 horas al día entre 5 a 6 días a la semana, las primeras horas del día nos dejamos bombardear por emails, notificaciones en las redes sociales, mensajes de Whatsapp e incluso memes en algunos casos.

El estoicismo es una herramienta para la vida, antigua pero atemporal, que prevalece en un mundo moderno lleno de innecesariedad, ya que la misma está acorde con la naturaleza del universo y nuestro rol en el mismo, nos hace conscientes de nuestra insignificancia, de la presente e inevitable muerte, prueba acérrima del paso del tiempo y el poco control que tenemos sobre el mismo.

«Considera sin cesar cuántos médicos han muerto después de haber fruncido el ceño repetidas veces sobre sus enfermos; cuántos astrólogos, después de haber vaticinado, como hecho importante, la muerte de otros; cuántos filósofos, después de haber sostenido innumerables discusiones sobre al muerte o la inmortalidad; cuántos jefes, después de haber dado muerte a muchos; cuántos tiranos; tras haber abusado, como si fueran inmortales, con tremenda arrogancia, de su poder sobre vidas ajenas, y cuántas ciudades enteras, por así decirlo, han muerto: Hélice, Pompeya, Herculano y otras incontables. Remóntate también, uno tras otro, a todos cuantos has conocido. Éste, después de haber tributado los honores fúnebres a aquél, fue sepultado seguidamente por otro; y así sucesivamente. Y todo en poco tiempo. En suma, examina siempre las cosas humanas como efímeras y carentes de valor: ayer, una moquita; mañana, momia o ceniza. Por tanto, recorre este pequeñísimo lapso de tiempo obediente a la naturaleza y acaba tu vida alegremente, como la aceituna que, llegada a la sazón, caería elogiando a la tierra que la llevó a la vida y dando gracias al árbol que la produjo.

La realidad es una percepción

Los sucesos, las circunstancias y todo aquello que pasa en nuestra vida no es ni bueno o malo, por el contrario, depende de nosotros interpretar y dar significado a dichas situaciones, ya que en su mayoría no tenemos control sobre ellas, entonces, lo que siempre prevalecerá será nuestra capacidad para adaptarnos y dar significado a las situaciones que se presentan en nuestra vida.

En resumen, no controlamos los sucesos pero si controlamos la interpretación de los mismos, diría yo que ésto es el pilar fundamental del estoicismo, aceptar aquello que por naturaleza e irremediablemente nos ha sido dado y enfocarnos en aquellas cosas que si podemos controlar, las cuales son pocas pero hacen una diferencia, y eso nos lleva al siguiente punto.

Vive virtuosamente

Anteriormente mencioné que el estoicismo se trata de vivir de acuerdo a la virtud y la razón, la verdadera felicidad va directamente relacionada con vivir una vida virtuosa, es decir, donde prevalezca en ti la búsqueda del bien común por sobre las pasiones.

«Si ejecutas la tarea presente siguiendo la recta razón, diligentemente, con firmeza, con benevolencia y sin ninguna preocupación accesoria, antes bien, velas por la pureza de tu dios, como si fuera ya preciso restituirlo, si agregas esta condición de no esperar ni tampoco evitar nada, sino que te conformas con la actividad presente conforme a la naturaleza y con la verdad heroica en todo lo que digas y comentes, vivirás feliz. Y nadie será capaz de impedírtelo.»

Vivir virtuosamente se trata básicamente de dedicar nuestro mayor esfuerzo, atención y concentración a la tarea presente o simplemente a cada momento de la vida, librándonos de todas aquellas cosas que son innecesarias y no están acordes con vivir una vida guiada por la virtud y la razón, como podrían ser: buscar la aceptación del vulgo, entrometernos en la vida de los demás, preocuparnos demasiado por el pasado y el futuro y de aquellas cosas que escapan de nuestro control.

Reduce tus expectativas

Tener altas expectativas es un inevitable camino a la decepción, la frustración y el sufrimiento. Es muy aventurado de nuestra parte guardar expectativas sobre cosas que no controlamos, es parte fundamental del estoicismo el estar conscientes de que la gran mayoría de las cosas que suceden en el mundo y nuestra vida están fuera de nuestro control, elegimos nuestras decisiones, pero no las consecuencias de dichas decisiones, lo único que está en nuestro control es nuestra perspectiva y el cómo afrontamos las circunstancias que se nos van presentando.

Controlar nuestras expectativas, de hecho, la ausencia total de las expectativas, es un elemento muy importante si queremos mantenernos felices, tranquilos y afrontar la vida con mayor lucidez y mejor ánimo.

La felicidad es sencilla

Gracias al estoicismo he logrado entender que la felicidad es muy sencilla, solo se trata de aplicar principios muy básicos y controlar nuestros pensamientos y emociones… poniendo toda nuestra atención al momento presente, aceptando las cosas como son y esforzándonos solamente en cambiar aquellas cosas que controlamos, nuestra actitud frente a la vida y nuestra forma de ver las cosas.

Fuente de imágenes: 1

Referencias: «Meditaciones» Marco Aurelio, 3 Stoic Ways To Be Happy


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